3 de septiembre de 2014

Premio Rio Mandeo de las escuelas de Coiros

Me toca agradecer a los niños de las Escuelas de Coiros y a sus profes Conchi y Olga, que me hayan otorgado el premio Rio Mandeo por contarles cosas de estrellas :-)


Eche mucho de menos no poder asistir al fin de curso para recibir el premio en persona, pero a petición de Conchi y Olga prepare un discurso para agradecer a los niños de Coiros que se acordaran de mi, lo pego por aqui:

No podéis imaginaros la ilusión que me hace que os acordéis de mí para nominarme a vuestro Premio Rio Mandeo y aunque no puedo me habría encantado estar con vosotros para compartir este final de curso tan lleno de estrellas, planetas y naves espaciales junto a vuestras profes Conchi y Olga.

 En las dos observaciones que hicimos juntos hemos compartido las mejores experiencias que pueden tener los astrónomos. La primera; cuando se pone a llover, no hay estrellas y acabas hablando de planetas con tus amigos astrónomos mientras te tomas un chocolate caliente. La segunda disfrutar de una noche estrellada entre colegas observando  la Luna, Júpiter y las estrellas, ¿os acordáis?, lo pasamos fenomenal!.

Aprovechando la ocasión quiero contaros una pequeña historia sobre un niño y la Luna:

Hace tiempo, había un niño que como vosotros miraba las estrellas y soñaba con ir a la Luna. Se imaginaba paseando por la superficie lunar, haciendo amigos lunáticos y viviendo muchas aventuras. Así que se propuso llegar a la Luna "voy a intentarlo de todas las formas posibles" dijo convencido. Una noche que se veía la luna llena en el cielo, salió al jardín a comenzar su aventura. Observó la luna con atención, cogió impulso y saltó con todas sus fuerzas y los brazos extendidos, intentando agarrarse a la Luna para subirse a ella... pero no lo consiguió, volvió a intentarlo pero falló de nuevo, por mucho que saltaba no era capaz de llegar, estaba muy alta!. 

Un poco triste se volvió a casa pensando cómo podía conseguir llegar a su lunático objetivo. Al día siguiente volvió a salir al jardín e intentó algo nuevo, se subió a un pequeño árbol, volvió a coger impulso y saltó con todas sus fuerzas desde una rama, intentando coger la Luna de nuevo. Cayó y se pegó un tortazo contra el suelo, claro!. Llorando y un poco dolorido volvió a casa, de nuevo pensando en que más podía hacer. 

El niño, siguió intentándolo, trató de poner una escalera sobre la Luna para subir por ella, una vez fue a la fiesta y gastó todos sus ahorros en globos, de esos que vuelan, para atárselos y subir volando; incluso fue a la estación de tren a preguntar si había un tren a la Luna,.. Falló en todos los intentos que hizo, aunque por mucho que fallaba nunca dejó de soñar con subir a la Luna y siguió intentándolo. 

Muchos años e intentos de subir a la Luna después, cuando el niño era ya mayor encontró una forma de ir a la Luna… un motor super-potente puesto en un cohete enorme … y lo construyó. Aunque no pudo ir en el cohete, muy orgulloso, observó como dos amigos suyos llegaban a la Luna en la nave que construyó.  Había conseguido llegar a la Luna!! 

Seguro que muchos estáis pensando que es un cuento, pero es una anécdota, la diferencia es que las anécdotas ocurren de verdad. El niño se llamaba Wernher VonBraun y de mayor fue el ingeniero que invento y construyo el cohete que llevó a los astronautas a la Luna.

La parte más difícil de llegar a la Luna, o a cualquier otro sitio, no es construir el cohete, lo de verdad difícil es soñar con ir, si nadie hubiera soñado con ir a la Luna y Wernher no lo hubiera intentado con todas sus fuerzas, aun hoy no habría llegado nadie. 

Ya sois pequeños astrónomos, lo más difícil ya lo habéis conseguido, os felicito por ello. Seguro que tenéis muchos sueños, ahora os toca a vosotros: no dejéis de perseguirlos, intentándolo una y otra vez. No os pongáis tristes si falláis alguna vez, todos cometemos errores; lo importante es que nunca os desaniméis y sobre todo no dejéis de soñar nunca. 

Muchos abrazos, mis pequeños colegas astrónomos de Coirós.

El astrónomo Borja