31 de julio de 2015

Esta noche toca luna azul

Publicado en Coruña Daily News
Viernes 31 de julio de 2015

Luna llena junto a la torre de Hércules / Foto: Óscar Blanco, astrofotógrafo

Lo lees en el periódico, lo ves en el telediario y le das a me gusta en el Facebook, pero ni azul, ni triste. Como todas las noches de luna llena, saldrá por la zona del este poco después de ponerse el Sol, e irá subiendo por la bóveda celeste según vayan pasando las horas.  Nada excepcional nos aguarda en el cielo de hoy.

La blue moon, o luna azul traducida, más que una efeméride astronómica es una curiosidad de calendario. Ésta ocurre cuando en el mismo mes podemos ver dos lunas llenas. No es un fenómeno habitual, pero cada dos o tres años se produce una de estas casualidades.

 Poniendo nombres a las lunas

Hoy no es un problema saber qué día y hora es con gran precisión, basta con sacar el smartphone del bolsillo. Pero hace sólo un par de siglos los relojes e incluso calendarios eran artículos escasos. Entonces los granjeros seguían las lunaciones para organizar sus quehaceres durante el año. Los actuales meses en los que dividimos el año, no son más que un reflejo del tiempo entre dos lunas llenas, treinta días de media.

Por aquí no quedó costumbre, pero los almanaques de los granjeros norteamericanos aún tienen un nombre para cada luna llena del año. Así en el frio de febrero podremos ver la luna de nieve, en septiembre la luna de la cosecha y en diciembre la luna de las noches largas en referencia a las noches con más horas del año.

La Luna traidora

El blue no viene del color si no de la deformación de la palabra belewe que en inglés antiguo significa traidor. Quizás este adjetivo era adecuado para una luna intrusa, que se colaba en un mes que no le correspondía.

Ni azul ni triste pero espectacular como siempre

Las lunas llenas de veranos son las más espectaculares del año. Seguro que recuerdas alguna ocasión en la que desde una terraza o paseando, viste una luna enorme y espectacular poco después de un atardecer veraniego.

Esto se debe a que la luna en verano no sube mucho en la bóveda celeste, siempre está cerca del horizonte y la comparamos con objetos conocidos edificios, árboles, montes.  Esto produce un efecto óptico, conocido como la ilusión lunar,  aun teniendo el mismo tamaño cerca del horizonte nuestro cerebro percibe el satélite mucho más grande.

No veremos a colores, pero cualquier excusa es buena para dedicar un poco de tiempo a levantar la mirada y disfrutar de la Luna, que no es poco.