31 de diciembre de 2008

Feliz año sidereo nuevo!!

Un grafico bonito, solo para decorar.

Todas las Nocheviejas el ritual es el mismo; cena, turrón, campanadas, uvas, abrazos y fiesta, como si de un recurrente fenómeno astronómico se tratara, llega el fin de año. Celebramos que la Tierra completa una vuelta alrededor del Sol.

La definición de año es muy elegante, “el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol” pero la naturaleza orbital de la Tierra es caprichosa y detrás de una definición tan simple se esconden complejos movimientos orbitales que hacen que no sea tan sencillo determinar cuándo se acaba un año y cuando comienza uno nuevo.

En astronomía al tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa alrededor del sol, o más técnicamente el periodo de tiempo que tarda la tierra en pasar dos veces por un punto cualquiera de su órbita se le llama año sidéreo. La ventaja del año sidéreo es que puede celebrarse cualquier día, todos los días son fin de año sidéreo y comienzo de nuevo año sidéreo, celebrar el cierre de año el 31 de diciembre es algo más tradicional que objetivo como veremos.

Visto así podríamos decir que el 31 de diciembre celebramos un nuevo año sidéreo, pero no es exactamente así, realmente cuando estemos comiendo las uvas esta noche la Tierra no estará exactamente en el mismo sitio que cuando comimos las uvas de la Nochevieja pasada. A la Tierra aun le faltaran 3 horas para llegar a este punto. ¿Y por qué no esperar esas 3 horas? Si nos ceñimos estrictamente al año sidéreo y esperamos esas 3 horas que faltan cada fin de año se produciría un retraso en las estaciones, en 8 años la llegada de las estaciones se retrasaría 1 día y en unos cientos de años celebraríamos el fin de año en verano y el San Juan en invierno.

La principal problemática de este movimiento de las estaciones son los turrones, ¿Quién sería capaz de comer turrón de chocolate a finales de junio con 30 grados a la sombra?, antiguamente las inquietudes eran otras, cuando se detecto este fenómeno de retrogradación de las estaciones la iglesia católica encontró problemas a la hora de celebrar sus fiestas, especialmente el día de pascua fiesta típica de primavera que con el paso de los siglos se llego a retrasar 10 días.

Preocupado el papa Gregorio XIII por que en pocos siglos la pascua se dejara de celebrar en primavera, impulso la creación e implantación de nuevo calendario que corrigiera estos errores para que las fechas del calendario coincidieran siempre con la estación que correspondiera. Este calendario corrigió al anterior calendario Juliano (impulsado por Julio Cesar) y se llamo gregoriano. Es el que utilizamos actualmente, ¡los fabricantes de turrones pueden estar tranquilos durante siglos, las fiestas de la navidad cristiana siempre serán frías y sus turrones no se derretirán!.

El año del calendario gregoriano coincide de esta forma intencionadamente con lo que astronómicamente se denomina como año trópico, que es el tiempo que tardan en producirse dos equinoccios de primavera. El desfase entre el año sidéreo y el año tropico se debe a un movimiento del eje de rotación terrestre llamado precesión. La precesión es un movimiento caprichoso de nuestro planeta que hace que se bambolee su eje de rotación de la misma forma que una peonza, este movimiento varía la posición de los puntos equinocciales y desplaza las estaciones, cada año debido a este movimiento las estaciones comienzan comienzan cada año unas horas antes respecto al año sidéreo.
Para ser objetivos, ya que usamos el año tropico, deberíamos celebrar el fin de año y comienzo de uno nuevo en un solsticio o equinoccio cualquiera y de alguna forma así se hace, ya que el 22 de diciembre se produce el solsticio de invierno, el día más corto y la noche más larga del año. A partir de este solsticio, los días comienzan a crecer y las noche a decrecer, hecho que muchos pueblos celebraban sobremanera, ya que este fenómeno cerraba la temporada en que los días se acortaban y antecedía a la llegada de estaciones más benévolas, días más largos, época de cosechas, mejor tiempo. De ahí viene y tiene mucho sentido seguir con esta tradición ancestral y astronómica de celebración solsticial en la que empezamos a contar un año desde el solsticio o poco después.

Otro fin de año que debemos tener en cuenta es el fin de año anomalístico. La Tierra no orbita al Sol en un círculo perfecto (aunque por muy poco) si no en una elipse, esta forma orbital hace que en un fecha concreta la Tierra este en un máximo acercamiento al Sol (perihelio) y en otra en un momento de máximo alejamiento (afelio). El fin de año anomalístico se celebra cuando la Tierra está en su punto más cercano al Sol o perihelio y esto ocurre el 4 de enero.

Estas fechas son duras para los astrónomos, el 22 de diciembre comemos las uvas para celebrar el nuevo año trópico, el 31 de diciembre celebramos por tradición con la familia el fin de año de calendario y el 4 de enero volvemos a atragantarnos con las campanadas de la iglesia del barrio comiendo las uvas por el inicio del año anomalístico.

En todo caso al astrónomo que le gusten las uvas o salir de marcha siempre podrá celebrar el fin de año cuando quiera, ¡ya que todos los días son fin de año sidéreo!

¡Feliz año nuevo… de calendario!

9 de diciembre de 2008

La navidad y el solsticio

No falla, todos los años a principios de diciembre la misma rutina, pelis empalagosas, anuncios de colonia, escaparates saturados de rojo y calles llenas de bombillas de colores, ha llegado la navidad!!

Actualmente la navidad juega un papel como importante agente consumista en nuestra sociedad, pero no siempre fue así, hace algún tiempo esta celebración era mucho más profunda, algo que nos conectaba con la naturaleza y con el universo.

El 21 de diciembre se produce el solsticio de invierno, momento astronómico en el que se produce la noche más larga y el día mas corto del año, ya de por sí es un fenómeno muy singular, mas aun es que esta misma fecha sea el punto de inflexión donde los días dejan de menguar y comienzan a crecer. Hoy en día poco nos puede importar todo esto, si queremos saber la hora miramos nuestro reloj, móvil o PDA, si hay más horas de oscuridad encendemos la luz y si hace frio subimos la calefacción.

Hace miles de años no había refinamientos de este tipo, los pueblos del mundo estaban mucho mas en contacto con la naturaleza y la astros. Seguramente los horarios laborales se regían por la salida y puesta del sol; "hora de entrada al trabajo: salida del sol, hora de salida: puesta del sol". Los hombres de negocios planearían su agenda no según la hora GMT si no según la posición del sol sobre el horizonte, "a la salida del sol tengo una reunión, a mediodía tengo una venta y a media tarde una cita con un proveedor. La conexión de los humanos con los movimientos del sol era intensa, cuando el Sol salía por el horizonte iluminaba y calentaba el mundo, cuando se todo desaparecía en la oscuridad. El confinamiento en una pequeña cabaña, durante las largas noches de invierno, sin más entrenamiento que la contemplación de un pequeño fuego, era una época dura de frio y escasez de alimentos.

Si nuestra vida diaria está dirigida por los movimientos del sol ¿que podría significar el solsticio de invierno donde los días dejan de menguar para crecer? sin duda nuestros antepasados lo celebrarían con grandes festejos. Se acaban las tinieblas, viene la luz, el calor, las cosechas y los largos y productivos días de verano.

Infinidad de pueblos han festejado durante siglos el solsticio de verano, cada uno con su mitología, pero siempre teniendo muy presente los movimientos solares, la mayoría vinculaban esta fecha con el nacimiento de dioses relacionados con el sol, los persas denominaban al solsticio el Yalda, los egipcios el nacimiento de Horus y los icnas la Cápac Raym o fiesta del sol.

Los romanos no solo celebraban el día de solsticio, sino directamente toda la semana, de todos es conocida su afición por las fiestas copiosas, la semana del solsticio se celebraban en honor a Saturno. El máximo exponente era el día del solsticio o Natalis Solis Invicti; el nacimiento del sol invicto, la relación de estas fiestas con el sol es clara.

Por aquel entonces en los primeros siglos de nuestra era, la iglesia y los poderes políticos romanos trabajaban en un plan de cristianización de la población, en una hábil maniobra de marketing, decidieron festejar el nacimiento de Jesús, mesías de la religión cristiana, coincidiendo con la fecha del solsticio. De esta forma machacaban por un lado la tradición pagana y por otro lado facilitaban la conversión de no cristianos mas juerguistas a la nueva religión emergente, el resultado se puede ver 2.000 años después; todo un éxito.

La navidad, es simplemente una manifestación mítica mas, como tantas otras del solsticio de invierno, sin duda uno de los eventos astronómicos mas destacados del año que queda totalmente eclipsado en la actualidad por luces intermitentes. En el cambio hemos perdido mucho, dejamos de celebrar la observación del universo y nos contentamos con irnos de compras a centros comerciales abarrotados.

Os animo a todos a retomar la idea pagana de festejar que los días se hacen más largos y olvidarnos de adornos y superstición. Estas navidades celebradlas astronómicamente viendo el atardecer el día 21 esperando que al día siguiente el sol se ponga unos minutos más tarde.